- ¿Te acordás cuando dijimos que la distancia no nos separaría, que seguiríamos estando ahí una para la otra, que no olvidaríamos todos los momentos juntos, cuando dijimos "mejores amigas por siempre" y que mientras corriera el tiempo nada iba a cambiar? ¿Y ahora?
- ¿De qué hablás? Nada cambió. Vos sos la que cambió, vos sos la que no me llama, vos sos la que no me cuenta las cosas, vos sos la que te ponés celosa por cualquier tontera. Vos.
- ¿Sabés? Ya fue, me la banco, me queda claro. La culpa la tengo yo. Sé que decir "para siempre" fue mi primer error, y pensar que todo iba a seguir igual fue mi segundo. Pero de lo único que estoy segura es de que nunca podré reemplazar nuestra amistad, quizás vos sí. Pero a pesar de todo, y aunque poco poco nos estemos transformando en dos desconocidas, sólo te pido: no te olvides que siempre voy a estar ahí, sin importar el momento, la hora, ni cuándo ni cómo. Y jamás te olvides que, para mí, desde el momento en que nos separamos, siempre fuiste la única y que a cualquiera que me preguntaba, siempre decía con orgullo: "Ella, la que ves ahí, es mi mejor amiga".